Miguel Ángel Jiménez Consultor ecommerce, inmerso en las entrañas de la red

11Ene/130

La importancia de saber decir NO

Saber decir NOSeguro que muchas veces habéis escuchado la importancia de ser coherente en todas las acciones, la importancia de hacer bien las cosas, de quedar bien con todo el mundo, para recoger hay que sembrar y un largo etc. Hoy quiero reflexionar un poco sobre dónde está el límite entre ser educado, ser grosero y ser idiota.A mí, particularmente, me han educado tirando al exceso de la amabilidad. Siempre he sido muy servicial ayudando a todo el mundo incluso sacrificando mi tiempo libre. Esto en los negocios no funciona, hay que saber decir NO cuando toca sin pasarse de largo o quedarse corto. Aquí algunos ejemplos de todas las vertientes que he sufrido en el trabajo.

Quedarse corto con el NO

Cuando no se sabe decir NO (a nuestro superior, a un cliente, a un compañero de trabajo o al repartidor del agua) se corre el peligro de caer en un círculo en el que te pasas la vida haciendo los favores de todo el mundo. Al principio puede parecer que no pasa nada, pero acabas haciendo muchas cosas y la gran mayoría se hacen mal. En el caso del trato con clientes lo más habitual es cerrar un acuerdo X y, poco a poco, se acaba con un proyecto X doble. La repercusión es el doble de trabajo, extensión de los tiempos de entrega, un cabreo del cliente y la pérdida de dinero. A veces decir NO puede sonar agresivo de entrada, pero a la larga beneficia a ambas partes.

Pasarse de largo con el NO

Cuando se abusa de la negativa de hacer cosas, parece que tenemos un beneficio directo e instantáneo ¡nadie nos molesta! Aún así, el no dar nunca nuestro brazo a torcer provocará en la mayoría de casos malestar entre compañeros, que el jefe te despida o que el cliente opte por otro proveedor más flexible. Hay que decir NO con medida, cada caso es diferente.

¿Dónde está el punto medio?

La grandeza de saber decir NO es buscar el equilibrio, tan bueno es ceder como decir NO. Cada persona es un mundo y, combinada con las peticiones y las circunstancias, da un resultado a la ecuación que no tiene porqué ser igual en otro momento muy similar. Piensa por un instante un segundo en el que te hubiera gustado decir NO y no lo hiciste por la razón que fuera ¿tuviste algún contratiempo? apuesto que si.

 

Al final, a base de palos, se va aprendiendo a ser más correcto con las decisiones. A mi me ha costado trabajo saber decir NO con estas decisiones y me han costado mucho tiempo perdido. Os aliento a ser más egoístas en algunas ocasiones y, si me permitís un consejo, ante la duda decid NO.

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